Cardó

Cardó ya es conocido en el siglo XIII y en la edad media se tienen referencias como un lugar de pastoreo y explotación forestal, no existiendo pruebas de que el lugar estuviese habitado continuamente.

A principios del siglo XVII la orden de los Carmelitas obtuvo los permisos para fundar en el lugar un monasterio. Concretamente el 6 de abril de 1606 se ofició la primera misa en una reducida capilla, que en el transcurso de los años terminó siendo un monasterio.

Por la Sierra de Cardó se encuentran esparcidas once ermitas, algunas de ellas todavía pueden verse en píe, aunque su estado es ruinoso. Algunas de ellas se encuentran en lugares escarpados, de difícil acceso y desafiando las alturas. Desde todas ellas pueden verse magnificas vistas.

La primera capilla que se construyó fue la de Sant Bernat y Sant Josep en 1611. Posteriormente la de l'Àngel, Santa Teresa y la ermita de la Columna, construidas en 1612. En 1613 se construyeron las de Sant Jeroni y la del Carme. En 1614 la de Santa Anna. Sant Onofre y Sant Joan en 1616, y la de Santa Agnès en 1622.

La de Sant Elies, la más espaciosa, se la conoce desde 1673 y la de la Trinitat fue transformada en una casa para agricultores. La última en edificarse fue la de Sant Roc.

La vida en Cardó fue tranquila durante dos siglos hasta la primera época decadente en la guerra carlina cuando los frailes tuvieron que abandonar el monasterio y refugiarse en los pueblos colindantes (Tivenys, Rasquera, Benifallet). Esta abandono acabó siendo definitivo ya que coincidió con el decreto de desamortización del ministro Mendizábal.

Una parte de Cardó fue subastada en 1844, el abandono y el expolio dispersaron las pertenencias de los monjes; tapices, libros, cuadros y objetos de valor pasaron a propiedad privada. La mayoría de libros de la biblioteca fueron quemados.

Durante dos décadas Cardó estuvo en el olvido ya que las tierras de labranza eran escasas y los elevados costes del transporte de las mercaderías que se obtenían de las explotaciones hacían inviable su comercio.

Fue en 1866 cuando unos tortosinos decidieron albergar un lugar de baños, aprovechando las propiedades de sus aguas. De 1870 a 1890 convirtieron el monasterio en ruinas en un balneario.

A finales del siglo XIX el lugar gozó de gran fama y se abrieron nuevas estancias para albergar a los miembros de la pequeña burguesía y de la clase media.

En 1899 Salvador Cabestany dio un gran impulso al balneario con el edificio de Sant Salvador. En 1904 se abrió la carretera de acceso hasta Rasquera, lo que hizo aumentar el número de visitantes, aprovechando la estación de ferrocarril de Móra la Nova.

Durante la guerra civil, el balneario fue la sede de las Brigadas Internacionales, acabando la guerra como hospital de retaguardia, coincidiendo con la Batalla del Ebro.

El balneario abrió nuevamente sus puertas en 1940, fue el Sr. Vinyes i Gueis, el cual invirtió un gran capital. Funcionó hasta octubre de 1965, debido a los cambios en la sociedad, la falta de modernidad en sus instalaciones y al auge de los baños de mar.

En 1974 la finca fue adquirida por Enric Nomen Borràs, el cual puso en marcha una planta embotelladora de agua de las Fonts del Borboll. En 1981 fue adquirida por Nestle S.A., el 1987 pasó a manos de Abengoa S.A., para acabar en 1989 siendo adquirida por Leche Pascual, que inició una transformación del complejo industrial.

Actualmente el Grupo Leche Pascual ha cerrado la planta embotelladora

Bibliografía: Rasquera-Portell de Cosp-Balneari de Cardó-Rasquera P.R. C-80-1 Editado por el Grup Cultural Rasquerà. 1991 y Diari de Tarragona.

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